
Si conseguimos que cuando un cliente que ha comprado en nuestra tienda salga casi más orgulloso de la misma por pasear y mostrar nuestra bolsa (de plástico, tela o lo que sea) que por el producto que nos acaba de comprar, es que hemos triunfado como enseña.
Me explico. Hoy en la actualidad, muchas de las compras se realizan por necesidad, es decir, compramos productos que meramente necesitamos, pero en muchos otros casos, muchas de las compras (incluso las de productos que realmente necesitamos) vienen impulsadas por los sentimientos, imagen y sensaciones que nos transmite la enseña que nos vende ese producto. Y por ello digo que cuando una de estas enseñas logra que el comprador pasee con orgullo la bolsa de la compra, es que esta enseña ha llegado al zenit de su popularidad.




