
Los negocios familiares que experimentan un crecimiento (bendita maldad), y que alcanzan un nivel de producción y/o prestación de servicios para los que sus recursos humanos se quedan escasos. Necesitan aumentar su estructura mediante la contratación de nuevos empleados y/o los servicios de una asesoría o consultoría.
Cuando acontece una situación de este tipo, hemos de tener sumo cuidado en cómo distribuimos las tareas, y en especial las más ‘estratégicas’. Estas últimas, como ustedes conocen, son las más críticas puesto que acaparan las decisiones de inversión y financiación, los nuevos planes a desarrollar, o hasta la propia distribución del trabajo. Es decir, unas tareas que es conveniente que no escapen a la gerencia de la misma, por las terribles consecuencias que pueden acarrear.






