Consejos para ahorrar en nuestra actividad empresarial

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Siempre he pensado que una empresa se ha de gestionar de igual manera que un padre de familia planifica la economía doméstica. Al fin y al cabo, el fin último de ambas es poder maximizar el objetivo de su gestión: en el caso de la familia, el padre tendrá que maximizar su bienestar personal y el de cada uno de los miembros de su familia, y en el caso de una empresa, maximizar los beneficios.

Para conseguir el objetivo, ambas unidades cuentan con unos fondos determinados. Como los ingresos son difíciles de aumentar a corto plazo, muchas cuentan con reducir sus gastos, lo que les proporcionará mayor liquidez para afrontar el día a día. Y no todo el ahorro empresarial pasa por despedir a los empleados, si no más bien por lograr una mayor eficiencia.

La puesta en funcionamiento de cualquier negocio siempre va a acarrear unos gastos que si no sabemos gestionar de manera adecuada pueden lastrar un comienzo que empezó siendo ilusionante. La buena marcha de un negocio no implica necesariamente gastar sin mesura, si no más bien gastarlo de manera óptima para maximizar el beneficio empresarial.

Nunca compre nuevo lo que pueda comprar de segunda mano; nunca compre de segunda mano lo que pueda alquilar; nunca alquile lo que pueda pedir prestado; nunca pida prestado lo que pueda mendigar, y nunca mendigue lo que pueda rescatar de un naufragio

Esta recomendación, que se hace desde el libro Creación de empresas para emprendedores, ilustra de una manera un tanto exagerada cuál debe ser la gestión adecuada para evitar incurrir en costes innecesarios que lastre el crecimiento empresarial. Al igual que una familia que hace la compra en el supermercado, las empresas pueden llegar a reducir sus costes si aprenden a gestionar de manera eficiente sus recursos disponibles.

Aprender a gestionar nuestros recursos económicos

Llevar una buena lista de la compra. Los directivos tienen que conocer las necesidades económicas y financieras de la empresa en cada momento, es decir, conocer en qué se gasta o se ha gastado el dinero y con qué objetivo. Nuestra lista de la compra puede ser una buena planificación estratégica, llevando una agenda con los recursos en los que podremos ahorrar costes, tomando medidas para aumentar la rentabilidad de los procesos y productos.

No comprar más de lo necesario. La inexperiencia nos puede llevar a situaciones en las que es muy común comprar más de lo estrictamente necesario para poder llevar nuestra empresa al éxito. Hay que evitar lanzarse a adquirir gangas, y es conveniente negociar los productos con sus referencias. No debemos comprar por hábito, si no más bien por necesidad.

Falta de previsión económica. Uno de los errores más comunes entre las pymes y los autónomos puede ser la falta de previsión de los gastos, sobre todo cuando la financiación es externa, que puede convertirse en perpetua. Además, hemos de tener en cuenta que en ocasiones pueden producirse gastos imprevistos, además de deudas de dudoso cobro que sería conveniente provisionar de manera adecuada.

Aprovechar al máximo las ventajas fiscales. Las empresas, al igual que las personas físicas, pueden aprovechar las deducciones por determinados conceptos que les proporciona Hacienda en el impuesto de sociedades. Por ejemplo, se podrán deducir determinados gastos en amortización y también la entrega a los empleados de tickets de comida o retribución en especie, entre otros.

Ejecutar una buena dirección estratégica

Más allá de tener en cuenta consejos puramente económicos de ahorro que pueden asemejarse a las decisiones de cualquier familia, está claro que las decisiones de la alta dirección de la empresa tienen una gran repercusión en sus ingresos y gastos.

Creación de alianzas empresariales. El dilema del prisionero nos ayuda a entender cómo una adecuada cooperación entre varias empresas puede crear sinergias entre ellas, mejorando la posición competitiva de ambas en el sector en el que compiten. La unión hace la fuerza, y la reducción de costes que se pueden aprovechar de la acción conjunta de varias empresas es más que evidente. Por ejemplo, si realizan una inversión conjunta en maquinaria o bienes de equipo, ambas pueden aprovechar economías de escala reduciendo, por tanto, el coste variable unitario de cada unidad de fabricación; o bien, logrando un mayor poder de negociación con los proveedores.

Clientes más satisfechos. La relación con los clientes es fundamental para lograr ciertas ventajas. Tener clientes insatisfechos puede ser muy peligroso, y redundará en mayor inversión en publicidad para mejorar la imagen de la compañía. Sin embargo, cuando los clientes están satisfechos, el boca oreja es más efectivo que la publicidad. Hay que tener en cuenta que nuestros mejores comerciales son nuestros clientes.

Reducir los errores al mínimo. Los errores empresariales pueden no llegar a acarrear ningún efecto negativo o pueden llegar a ser desastrosos para el devenir empresarial. En cualquier caso, la mayoría de errores causan costes que, de no haberse producido, podríamos habernos ahorrado. Una eficaz gestión de errores y una adecuada formación del personal puede ayudar a la empresa a eliminarlos casi por completo.

La tecnología, nuestra mejor aliada. El progreso tecnológico aumenta la productividad por empleado. No en vano, el 50% del aumento de la competitividad de las pymes en los últimos diez años se debe a la tecnología. El uso de las TIC ahorra costes, hace la vida más fácil y aumenta las ventas, pero no tenemos que reducir la tecnología a los ordenadores. Un buen uso de la tecnología aumentará los ingresos y reducirá los costes, aumentando por tanto el beneficio empresarial.

Si bien es cierto que a veces estas acciones no se pueden llevar a cabo por las propias características y particularidades de la compañía, no menos cierto es que en la mayoría de ocasiones la reducción de costes es aplicable en general a cualquier empresa. No siempre es necesario recurrir al despido para ahorrar costes; simplemente habrá que saber gestionar los fondos de manera adecuada.

En Pymes y Autónomos | Un cliente insatisfecho son varios clientes potenciales perdidos
Imagen | photosteve101

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