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Los negocios de toda la vida no siempre cierran por la crisis

Los negocios de toda la vida no siempre cierran por la crisis
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En los últimos años hemos asistido en innumerables ocasiones a noticias que nos informaban que negocios de toda la vida, que ha logrado superar múltiples adversidades a lo largo de toda su vida, pero que ante la agudeza de la crisis que actualmente atravesamos se han visto obligadas a cesar su actividad. Por otro lado, aunque es menos frecuente, existen otro tipo de circunstancias ajenas a la caída de las ventas y al deterioro de los resultados que avocan a la extinción a algunos negocios, tales como la falta de relevo generacional o no encontrar ningún nuevo ‘capitán’ que lleve el timón en los años venideros.

Al hilo de esta cuestión, me ha llamado la atención que la sastrería más antigua de España haya cerrado porque su dueño no ha encontrado a ningún profesional del oficio dispuesto a continuar con su actividad, fruto de que en los últimos años se han ido abandonando ciertas profesiones de toda la vida, hasta el punto de cada vez resulta más complicado encontrar profesionales.

Si pensamos en las causas justificativas que hacen que se de este fenómeno ha sido la creencia generalizada de que todos tenemos que contar con una formación superior puesto que con ella siempre conseguiriamos un mayor y pleno desarrollo profesional. Pero, aunque es cierto que una formación superior nos dota de herramientas para desenvolvernos mejor en determinados ámbitos de la vida profesional, a la realidad me remito que no por el hecho de contar con una titulación tendremos asegurado nuestro futuro.

Tal vez en este proceso nos hemos olvidado de que nuestro desarrollo profesional dependerá directamente de nuestra posición relativa, en la que con el paso de los años hemos pasado de de contar con profesionales en oficios tradicionales a técnicos en materias con un alto componente intelectual, hasta el punto de que la tarea de encontrar hoy un profesional con un oficio tradicional cada vez más es fruto de la casualidad, lo que implica no encontrar el necesario remplazo para prolongar la existencia de los ‘negocios de siempre’.

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