La crisis frente a los defectos del mercado

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Una de las definiciones de la palabra crisis es cambio. Toda crisis provoca un cambio y una evolución como consecuencia de la misma. El desajuste de precios en sectores básicos de la economía es uno de los motivos que nos pueden ayudar a comprender como se inicia una crisis. Su posterior ajuste nos puede revelar cómo salir. Las pymes poco pueden hacer a este respecto, el reto de ellas consiste en salir de ella lo menos tocado posible, bien por un esfuerzo de imaginación para no ser expulsada del mercado, bien por un ajuste de los costes reales o cualquier medida tomada a tiempo y de forma efectiva.

El modelo de libre mercado requiere para su correcto funcionamiento, que el precio del intercambio de servicios y mercancías se ajuste por sí mismo, atendiendo a la ley de la oferta y de la demanda. Esto es lo que los economistas denominan mercados perfectos, aunque la perfección de los mercados sea una utopía. Según este concepto, el precio de un producto estará fijado por la relación entre el número de unidades disponibles en el mercado y el número de compradores necesarios para acaparar esa demanda. De esta forma, una mayor demanda que oferta hace subir los precios y la disminución de la demanda los rebaja. Existen otras anomalías que impiden que los mercados funcionen correctamente, como por ejemplo el control monopolista que ejercen algunas multinacionales sobre productos básicos o las subvenciones que reciben ciertos sectores como la agricultura. Estas anomalías impiden que el precio de estos bienes se regule de una forma real atendiendo a la ley de la oferta y la demanda, y el precio que ese bien o servicio alcanza en el mercado no refleja el coste real del mismo.

La recesión económica que azota a Europa tiene mucho que ver con lo expuesto en el párrafo anterior. El precio del petróleo, cuya producción controla la OPEP, se ha duplicado en doce meses, las subvenciones que recibe la agricultura en los países occidentales, incluso para recortar la producción, es uno de los motivos de la crisis de los productos alimenticios o la crisis inmobiliaria han diezmado el crecimiento de la economía mundial. Ningún economista puede asegurar en qué momento comenzará a remontar la economía, aunque después sepan darnos todo tipo de explicaciones. De todas formas, si se confirmara la bajada del precio del petróleo podría bajar los tipos de interés y en corto plazo podría aumentar el activo de las principales entidades financieras, lo que daría mayor confianza a los mercados y podría ser el comienzo del fin de la crisis económica. Por otra parte, la convergencia de una crisis profunda en varios sectores estratégicos la hace más despiadada, el proceso de desaceleración económica es más rápido y se toca fondo antes. Una vez que se toca fondo sólo queda recuperarse.

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