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Cenas de verano
04 julio 2008

Llegan las vacaciones y en muchas empresas organizan las famosas cenas de verano. Su origen hay que buscarlo en las cenas de navidad, una vez instaurada la tradición, había que encontrar la posibilidad de buscar otro acontecimiento a lo largo del año para justificar su celebración. ¡Y que justificante mejor que unas merecidas vacaciones!
Ahora bien, llegadas estas fechas, no es difícil que un compañero se te acerque y te pregunte aquello de “¿Tú vas a ir?”
Cómo toda celebración, las cenas de verano, también tienen sus fervientes admiradores y detractores. Y el éxito de las mismas está simplemente en el ambiente laboral que exista en tu empresa.
Si el ambiente laboral es un ambiente distendido, de colegueo, será un magnífico encuentro que estrechará aún más los lazos. En cambio si el ambiente es tenso (porque no aguantas al jefe, a tu compañero, a la organización, y además no eres sólo tú, si no que este sentimiento está extendido por la empresa) será simplemente una farsa, aunque con un loable objetivo, como es reconducir esa situación o limar esas asperezas.
Además siempre habrá aquel que piense “¿qué hago yo aquí con esta gente si me paso todo el día con ellos?”
También debemos valorar el factor económico de las mismas, pues muchas empresas sufragan la cena de navidad, pero en la de verano “cada uno se paga lo suyo”, y tal y cómo están las cosas últimamente más de uno de tus compañeros podría decidir no ir, aunque claro si quien paga es la empresa supone un gasto añadido…
Entonces qué hacemos: ¿cenas de verano sí o no?
Los expertos consideran que la realización de actividades, llamémoslas “extraescolares”, ayudan a mejorar el ambiente laboral, pues permite que los empleados se conozcan mejor en un entorno diferente al empresarial.
Personalmente prefiriría irme a pilotar quads en lugar de ir a cenar. El motivo es bien sencillo, una vez instaurada la cena de verano, la misma es percibida por la organización como un evento más programado al año, y por lo tanto, en la mayoría de ocasiones es una obligación. En cambio la oportunidad de ir a un entorno natural a realizar este tipo de actividades al aire libre, es percibido más como una recompensa por los empleados, un incentivo por el buen trabajo realizado.
Además, en este último caso, no tienes que estar pendiente de cuantas copas te has bebido…
¿Qué experiencias tenéis con estos temas? ¿Alguna anécdota reseñable?
Imagen | Prootman
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Tags: ambiente laboral, Compañeros, organización
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