¿Seguro que quieres trabajar con la familia?
Dicen las estadísticas que la primera generación levanta una empresa, la segunda la administra y la tercera la dilapida. Aparentemente este axioma va contra toda lógica porque los recursos y estudios de los que disfrutan la segunda o la tercera generación son muy superiores a los de la primera pero lo cierto es que los masters y la formación no pesan lo mismo que el empuje de los pioneros empresariales.
Todo ello sin contar con la complejidad de las relaciones en la familia. Quien ha trabajado para o con un familiar sabe perfectamente que es muy difuso el lugar donde acaban las relaciones personales y empiezan las profesionales.
A la hora de gestionar los afectos no disponemos de balances que nos informen de la situación o a los que podamos aplicar unos ratios de análisis. Por eso no está de más leer “en cabeza ajena” situaciones y problemáticas familiares si es que no estás suficientemente escarmentado o experimentado en estas lides.
Si estás pensando en montar una empresa o trabajar con familiares, entiendo que la lectura de este libro es una inversión de lo más interesante. La autora, Inma Puig, psicóloga y profesora del ESADE, te cuenta varias historias de “familias empresarias” desde distintos puntos de vista (no en vano trabaja desde hace años como terapeuta de familia y como asesora de empresas) para que puedas identificarte con alguno de ellos. La editorial es Empresa activa y el ISBN es 978-84-96627-16-1.
En lo que a mí respecta, creo que sobre todo aporta muchas y muy buenas razones por las que NO se debe trabajar con la familia. Si aún después de leerlo sigues pensando en hacerlo, adelante, es que lo tienes realmente claro.
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Yo trabaje 5 años con mi padre y construimos un negocio rentable y eficiente, además de que fue una grata experiencia, por supuesto no hay que negar que algunas veces las relaciones familiares se mezclaban con las profesionales, para que una empresa familiar tenga existo debe tener un liderazgo inteligente y conciliador que sepa tratar las asperezas que se puedan producir en determinados momentos.
Sinceramente, ronald. Te envidio. En mi caso, las relaciones familiares, precisamente con mi padre, siempre fueron muy turbulentas al punto de que tomé la decisión de orientar mi vida laboral hacia la empresa pública para no tener jefes.
Yo trabajo también en el negocio familiar (lo fundó mi padre y mi hermano llevaba más de diez años cuando entré yo) y llevo dos años y es verdad que los comienzos son duros. No nos vamos a engañar. Sin embargo, con el tiempo las cosas acaban asentándose y con mucha voluntad todo va encajando. Ahora bien, es cierto que la relación entre los miembros de la familia cambia mucho y no suele ser a mejor. Pero bueno, al final una de dos: o se encuentra un equilibrio que hace que todo vaya más o menos bien. O la otra opción posible. Volar lejos y empezar por tu cuenta. Bye!
Gracias por compartir tu experiencia, Driver.